Alaminos, Ecto Plasta, Humor Gráfico, Número 6, Opinión
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El dinero

Por Ecto Plasta / Ilustración: Jorge Alaminos

El dinero siempre es un problema, tanto si lo tienes como si no. Cuando no lo tienes la cuestión es obvia. El que dijo que el dinero no da la felicidad tuvo que ser a la fuerza un cínico y además avaricioso, lo quería todo para sí. Poder comer, pagar el alquiler, la luz, etc. da suficiente felicidad y tranquilidad como para que esa frase sea considerada una falacia. En el futuro, además, nuestra salud y la educación de nuestros jóvenes dependerá de él.

Paradójicamente tener dinero puede hacerle a uno igual de infeliz. Será una infelicidad diferente, superficial. No tendrá nada que ver con el problema de llegar a final de mes, tendrá que ver con la avaricia, con la codicia y con el querer más. De esta última afirmación, y también de la primera, hay montones de ejemplos. De los que no tienen, crisis mediante, nos enteramos a diario. De los que quieren más creo que a lo largo de la Historia pueden encontrarse muchos casos. Pero no hace falta irse muy lejos, ni en tiempo ni en espacio. En este país de pícaros tenemos claros y extremos ejemplos: Bárcenas, como punta del iceberg de una larga y profunda trama de corrupción. Urdangarín, un caso, desde mi punto de vista, mucho peor, pues puede llegar a entenderse la escalada de las corruptelas de un partido político, pero es más costoso comprender la codicia absoluta de una persona que había llegado a lo más alto de la sociedad (desde el punto de vista clásico). Hoy en día convertirse en noble, ser duque (empalmado o no) no basta, es necesario mucho más.

Todo este desmesurado interés en medrar a costa de lo que sea y de quién sea nos ha llevado a la situación en la que estamos y no porque hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades, sino porque alguno ha robado por encima de las de cualquiera. Empresas que despiden dando beneficios. Partidos políticos endeudados con los bancos, y por tanto, obedientes a las órdenes del capital. Políticos que sólo piensan en un puesto de consejero. Fraude generalizado. Paraísos fiscales.

Este panorama, deprimente y desolador, ha traído consigo la aparición de una nueva alternativa que, a través de las redes sociales, ha conseguido movilizar a suficientes votantes (en las Elecciones Europeas) como para que la práctica totalidad de los partidos políticos tradicionales, junto con la mayoría de la prensa hayan comenzado una campaña de desinformación. Esta formación se llama “Podemos” y en seis meses ha conseguido cinco escaños y ha puesto al bipartidismo en entredicho. Y es que la democracia, aunque solo sea la que se practica en las urnas, pues la otra, la de todos los días, está de capa caída, sigue siendo peligrosa. Algunos se han puesto nerviosos y se han apurado a dejar atadas herencias y legados.

El día después de las elecciones la maquinaria del dinero comenzó a funcionar de manera automática, siendo tal su poder que incluso los jarrones chinos de la Moncloa cobraron vida haciendo declaraciones del todo cuestionables. A veces es preferible pasar desapercibido que abrir la boca y ofender a la gente que ha confiado en ti, sobre todo cuando se deja patente el cambio de chaqueta (mejor Armani que la pana). Pero el aburguesamiento es lo que tiene, la buena vida, la nómina de consejero a final de mes de la empresa de turno, el miedo a perder una posición privilegiada… Mejor asegurarse cuando se está a tiempo que lamentar más tarde lo que pudiera pasar. Mejor acusar, realizar una campaña de ataque preventivo (de la U.R.S.S.) que un no lo vimos venir, nos pilló desprevenidos.

El revuelo provocado por los cinco escaños de “Podemos” ha sido enorme y ha puesto en evidencia a casi todo el mundo. No se han molestado en disimular, en escurrir el bulto, en pasar desapercibidos, en ser diplomáticos. Han salido en tropel acusando de rojos, bolivarianos (entre otras muchas cosas) y altamente peligrosos para la democracia a unas personas que simplemente han cometido el error de intentar salir adelante con un programa político que incluye lo que la gente está pidiendo a gritos desde hace tiempo. Y el descaro con el que lo han hecho (me refiero a la campaña de difamación) ha sido tan grande que la política española, o por lo menos sus políticos, han quedado fatalmente retratados.

Sin embargo, la duda está implantada en la cabeza de la gente, igual que en la película de Leonardo di Caprio: Origen. Nos han infectado, toca combatir esa infección.

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