Alaminos, Ecto Plasta, Humor Gráfico, Número 7, Opinión
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China milenaria

Por Ecto Plasta / Ilustración: Jorge Alaminos

Podría decirse, sin exagerar, que China es el gran gigante desconocido. Siendo el país más poblado, con diferencia, del planeta y una de las culturas más antiguas que existe, poco se conoce de ella fuera de su Gran Muralla. Una muralla que fue construida a lo largo de 2000 años durante el reinado de varias dinastías con el fin de protegerlos de las invasiones, pero que también los privó del contacto exterior (Wiki dixit).

Cuentan con el ejército más numeroso del planeta, armas nucleares y un presupuesto, en armamento, solamente superado por EE.UU (bendita wikipedia). Además su economía no ha dejado de crecer y es una de las más fuertes y prósperas. Hoy en día casi todo es made in China y la cosa parece que no va a cambiar. Mucha mano de obra y muy barata asegura buenos beneficios a las empresas que instalan allí sus factorías. La contrapartida son las copias y falsificaciones que empiezan a fabricarse y que inundan los mercados internacionales. Muchas veces uno piensa si no será el mismo producto que el original, pero vendido a través de canales no oficiales. Al fin y al cabo todo se fabrica allí seguramente por el mismo operario.

Todo esto, de manera resumida, es lo que básicamente conocemos de China: una cultura milenaria, muy cerrada y que a lo largo de milenios cultivó el arte, la filosofía y el Kung-fu (Bruce Lee mediante). Bazares chinos diseminados por todas las ciudades y que venden productos de bajo precio y de peor calidad que suelen autodestruirse una vez usados, incluso antes.

Y mientras nosotros nos quedamos con estos tópicos y con los chistes fáciles y típicos sobre los restaurantes orientales y su comida, sobre los ancianos chinos y adónde van a parar, ellos siguen su expansión y su economía sigue creciendo sin que les prestemos verdadera atención. La “invasión” silenciosa hace tiempo que ha comenzado y aún así no nos hemos preocupado de saber con exactitud qué es lo que pretenden (si es que pretenden algo) y hacia dónde nos va a llevar este proceso. China es una república comunista que vive en la prosperidad del crecimiento económico enloquecido puramente capitalista, gran paradoja. ¿Terminaremos todos aceptando su modelo económico? ¿Trabajaremos todos a sus precios y con sus largas jornadas? A veces pienso que este cambio (a peor) ya se está produciendo. No en vano en Europa formamos parte del grupo conocido como PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España, cuyas iniciales forman la palabra cerdos en inglés). El FMI, además, no deja de aconsejar bajada de salarios y, últimamente, aumentar la contratación de mano de obra poco cualificada. Blanco y en botella.

China y sus gentes siguen siendo grandes desconocidos. Con niños que ya son bilingües y que están perfectamente integrados en nuestra sociedad. Con multitud de comercios regentados por orientales que ya empiezan a contratar a nacionales seguimos quedándonos en el tópico, en las películas cutres de artes marciales (cuando hoy en día ya hacen grandes súper producciones de alto nivel), en el arroz tres delicias, los rollitos de primavera y la ternera con setas y bambú. Quizá sea ese el secreto, quizá sea esa la manera, ya lo decía el anuncio: Be water my friend (sé agua amigo).

Esa manera de pasar inadvertidos, de mecerse como el bambú, flexible, que se dobla, pero no se rompe, los ha integrado en nuestra sociedad sin apenas rechazo. Es curioso como otros no lo han conseguido y además generan racismo y desprecio cuando no debería ser así.

Quizá deberíamos hacer un esfuerzo por conocerlos un poco más, por entrar en ese mundo lleno de protocolos y de códigos ¿o eso a estas alturas también es un tópico? Por conocer su vasta cultura de la que sin duda aprenderíamos muchas cosas. La diversidad nos hace crecer.

 

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