Humor Gráfico, LaRataGris, Número 1, Opinión, Rosa Palo
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Pena, penita, pena

Por Rosa Palo / Viñeta: LaRataGris

Mire usted, Su Señoría: yo lo que quiero es cobrar. En A, en B, en Z o en el alfabeto cirílico. En euros, dólares, bitcoins o tokens, la moneda de la Federación Unida de Planetas (y de las máquinas tragaperras de los casinos de los cruceros, que una es muy intergaláctica y muy ludópata). Pero no hay manera: no me llevo ná. Que me lleno la boca de decir que aprendo de las grandes y nada, mentira cochina, que no. Ni aprendo, ni aprehendo. Y eso que he tenido buenas maestras en el patriótico y folklórico arte de chulear a Hacienda, a la Seguridad Social y a todo el que se le ponga por delante: desde Lola Flores, su peseta y su ignorancia (“yo no sabía que eso tenía tanto castigo”), hasta Isabel Pantoja, blanqueando dinero como si fuera la lejía del futuro, que a ella se le enamora el alma y se le evaden los capitales al mismo tiempo. ¿Y de qué es culpable Pantoja? ¿De enamorarse de un hombre que la llevó por el camino de la perdición? Señoría, si una es culpable por amor, condéneme a mí también. Y, de paso, enchirone a Ana Torroja, pero no por el tema de las perras, sino por perpetrar esas canciones junto a Mecano: si de verdad existiera justicia poética, la habrían sentenciado a perpetua por rimar “no hay marcha / en Nueva York / y los jamones / son de york”. Inexplicablemente, de ese atentado contra los oídos ha salido indemne. De ése y de los bailes epilépticos sudorosos con maillot de polipiel. No hay justicia en este mundo, Señoría.

Lo que no entiendo, Señoría, es cómo, con tanto famoseo imputado, no le han vendido a Vasile todavía el negocio. “Famosos a la cárcel”. Un reality. EL REALITY. Ni Berlanga, oiga. Con su edredoning con el compañero de celda debajo de la piojosa, su vis a vis de recompensa, sus talleres de reinserción haciendo papeletas para el referéndum de la Generalitat, sus pruebas para poder comprar trujas en el súper del talego y su público votando para ver a quién le dan el permiso de fin de semana. Y Jorge Javier Vázquez como alcaide. Reventamos las audiencias, Señoría.

Y, si no, un “Poli De Luxe” de los buenos, buenos, que a usted lo podrán chulear con un “no sé” o un “no me consta”, pero Conchita La Poligrafera te arranca la verdad armada de tres cables, un bolígrafo y la pulsera de la Virgen del Pilar. La pena es que sólo lo utilizan para saber si Bárbara Rey tuvo una noche “heteroflexible” con Chelo García Cortés, o si Raquel Bollo se corta las uñas de los pies en el AVE. Un desperdicio de medios. Así va la Justicia en España, Señoría.

El problema, Señoría, es que mucha declaración, mucha imputación, mucho pasearse por los juzgados, mucho le tiro de la cola a la Pantoja, mucho cante y mucho baile, pero ni uno entra en el talego. Al final son absueltos o, como mucho, sancionados a pagar una multa que cuesta menos que una bata de cola de Lina. ¿Y me van a condenar a mí por llevármelo? ¿A mí, que canto un Pena, penita, pena que quita el sentío? Venga ya, Señoría. Yo también quiero cuartos, moneda, plata, pasta, guita, efectivo, parné. Quiero llevármelo todo, crudo o calentito, en sobres o en bolsas de basura, que para eso soy folklórica y española. Y punto y terminar, Señoría: hasta aquí mi declaración, que todavía no me lo he llevado y ya me está mirando usted con malos ojos. Y no voy a hablar más sin la presencia de mi abogado. Por favor, ¿podría llamar a Pedete Lúcido? Muchas gracias, Señoría.

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