Humor Gráfico, LaRataGris, Número 3, Opinión, Rosa Palo
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Candidatos catódicos

Por Rosa Palo / Ilustración: LaRataGris

¿No se ha preguntado usted alguna vez a quién llamarán para hacer las encuestas de intención de voto? Pues a mí, por ejemplo. Y será que ya es primavera, pero en lugar de contestar mi habitual “la señora no se encuentra” con acento de mucama de telenovela, o de ponerme como Las Grecas porque alguien interrumpe mi merecido descanso, me sale la ciudadana participativa que llevo dentro y respondo a un sinfín de cuestiones.

“De todos estos candidatos ¿a quién conoce?”, me pregunta la incauta. Y me doy cuenta de que, dejando a un lado a los omnipresentes, del resto sólo conozco a los que salen en la tele, verbigracia: Pablo Iglesias, Javier Nart y Elpidio Silva. Pero la culpa no es mía por estar desinformada (que también), es que las reglas del juego político han cambiado: si algunas tremendas entran en “Gran Hermano” para alcanzar la portada de Interviú, algunos tertulianos calientan platós para llegar a ser cabezas de lista. Esperen, que se me acaba de cruzar la tecla: ¿Elpidio Silva en pelotas en el Interviú? ¿Con la toga entreabierta? ¿Tapándose los lereles con la Ley de Enjuiciamiento Criminal? Estupendo: ahora no sé cómo borrar esa imagen de mi mente.

Pero en este negociado, como en tantas otras cosas, María Teresa Campos ha sido pionera: cuando aún se llamaba Mary Tere se presentó en 1977 al Congreso por el partido Reforma Social Española, las mismas elecciones a las que se presentó Antonio Alcántara a diputado por Albacete. Mary Tere se postulaba como candidata porque, según afirmaba, “conociendo por mi profesión los problemas de la mujer del campo, sé que su programa ofrece las soluciones más adecuadas”. No salió elegida, posiblemente porque sus conciudadanas no terminaban de verla recogiendo la aceituna calzada con tacones de 12 centímetros, que con esos andamios un día se va a dejar la piñata en la cara de un Supersingle. Yo, como soy mujer de ciudad, me sentí en su momento más representada por el YIL, el Yola Independiente Liberal: a punto estuve de empadronarme en Marbella para votarle a la Berrocal cuando anunció la creación de la Concejalía de Belleza, Salud y Estética, con operaciones gratuitas para todos. Me dejan manga ancha con Corporación Dermoestética y le hago yo un agujero a las arcas del consistorio marbellí que ríanse ustedes de Jesús Gil, Roca y Muñoz juntos.

Así que tengo la papeleta hecha un lío porque, con lo televisiva que soy yo, no sé si votarle a la calvicie testosterónica de Silva, a la melena encoletada de Pablo Iglesias o al pelucón canoso de Nart. Aunque, si es por pelos, yo le votaba al LACA, La Agrupación de Cardadas Aliadas, con Pitita Ridruejo y Naty Abascal como cabezas bien peinadas de lista. Ya estoy viendo las resoluciones de la Eurocámara en la portada del ¡HOLA!, con reportajes en el interior del tipo “Abascal porta las enmiendas presupuestarias en un cómodo Amazona de Loewe”; “En una magnífica exclusiva, la eurodiputada nos muestra los interiores del Parlamento Europeo”; o “Ridruejo declara: Las perlas se pueden llevar a cualquier sesión del Consejo”.

Mientras Naty y Piti se lo montan, voy a darle la barrila a Jordi Hurtado y a Los Magníficos de “Saber y Ganar”, que cualquiera capaz de superar las preguntas de Juanjo Cardenal es digno de ser eurodiputado, o ministro si se tercia. Pero, con la suerte que tenemos, seguro que se presenta el partido de MYHYV (Mujeres y Hombres y Viceversa), ganan los tronistas y nos inundan el Parlamento de escotes en pico, cejas depiladas, hormonas, siliconas y tatuajes. Y Kiko Rivera remezclando el himno europeo. Total, que al final no voto.

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